martes, 22 de septiembre de 2015

Los Elementos Constitucionales y los Sentimientos de la Nación

Coincidencias de los Elementos Constitucionales escritos por Ignacio Rayón (1812) y Sentimientos de la Nación por José María Morelos y Pavón (1813)

1.- América es libre e independiente de toda otra nación
2.- La religión católica será la única sin tolerancia de otra
3.- Sus ministros por ahora serán y continuarán dotados como hasta aquí
4.- La soberanía dimana inmediatamente del pueblo, el que solo quiere depositaría en sus representantes.
5.- Queda enteramente proscrita la esclavitud
6.- Que en la nueva legislación no se admita la tortura.
7.- Los días dieciséis de septiembre en que se proclama nuestra feliz Independencia, el veintinueve de septiembre y treinta y uno de julio, cumpleaños de nuestros generalísimos Hidalgo y Allende, y el doce de diciembre consagrado a nuestra amabilísima protectora Nuestra Señora de Guadalupe serán solemnizados como los más augustos de nuestra nación.

Diferencias entre los  Elementos Constitucionales de Ignacio Rayón y los Sentimientos de la Nación redactados por José María Morelos y Pavón

Elementos Constitucionales (1812):

  • El dogma será sostenido por la vigilancia del tribunal de la fe, cuyo reglamento conforme el santo espíritu de la disciplina, pondría distantes a sus individuos de la influencia de las autoridades constituidas, y de los excesos del despotismo.

  • Ningún otro derecho a esta soberanía puede ser atendido, por incontestable que parezca cuando sea perjudicial a la independencia y felicidad de la nación.

  • El Supremo Congreso constará de cinco vocales nombrados por las representaciones de las provincias; mas por ahora se completará el número de vocales por los tres que existen en virtud de comunicación irrevocable de la potestad que tienen, y cumplimiento del pacto convencional celebrado por la nación en 21 de agosto de 1811.

  • Las funciones de cada vocal durarán cinco años; el más antiguo hará de presidente, y el más moderno de secretario en actos reservados, o que comprendan toda la nación.

  • No deberán ser electos todos en un año, sino sucesivamente uno cada año, cesando de sus funciones en el primero, el más antiguo.

  • Antes de lograrse la posesión de la capital del reino, no podrán los actuales ser substituidos por otros.

  • En los vocales que lo sean en el momento glorioso de la posesión de México, comenzará a contarse desde este tiempo el de sus funciones.


  • Las personas de los vocales serán inviolables en el tiempo de su ejercicio, sólo podrán proceder contra ellos en el caso de alta traición y con conocimiento reservado de los otros vocales que lo sean, y hayan sido.

  • Las circunstancias, rentas y demás condiciones de los vocales que lo sean y hayan sido, queda reservado para cuando se formalice la constitución particular de la junta, quedando así, como punto irrevocable la rigurosa alternativa de las providencias.

  • Habrá un consejo de Estado para las cosas de declaración de guerra y ajuste de paz, a los que deberán concurrir los oficiales de brigadier para arriba, no pudiendo la suprema junta determinar sin estos requisitos.

  • También deberá la suprema junta acordar sus determinaciones con el consejo en caso de establecer gastos extraordinarios, obligar los bienes nacionales, o cuando se trate de aumentos inherentes pertenezcan a la causa común de la nación, debiéndose antes tener muy en consideración lo expuesto por los representantes.

  • Los despachos de gracia y justicia, guerra y hacienda, y sus respectivos tribunales se sistematizarán con conocimiento de las circunstancias.

  • Habrá un protector nacional nombrado por los representantes.

  • El establecimiento y derogación de las leyes, y cualquier negocio que interese a la nación, deberá proponerse en las secciones públicas por el protector nacional ante el Supremo Congreso en presencia de los representantes que prestaron su ascenso, o descenso, reservándose la decisión a la suprema junta en pluralidad de votos.

  • Todos los vecinos de fuera que favorezcan la libertad e Independencia de la nación, serán recibidos bajo la protección de las leyes.

  • Todo extranjero que quiera disfrutar los privilegios de ciudadano americano, deberá impetrar carta de naturaleza de la suprema junta que se concederá con acuerdo del ayuntamiento respectivo y disensión del protector nacional: mas sólo los patricios obtendrán los empleos, sin que en esta parte pueda valer privilegio alguno o carta de naturaleza.

  • Aunque los tres poderes legislativo, ejecutivo y judicial, sean propios de la soberanía, el legislativo lo es inerrante que jamás podrá comunicarlo.

  • Ningún empleo, cuyo honorario se erogue de los fondos públicos, o que eleve al interesado de la clase en que vivía, o le dé mayor lustre que a sus iguales, podrá llamarse de gracia, sino de rigurosa justicia.

  • Los representantes serán nombrados cada tres años por los ayuntamientos respectivos, y estos deberán componerse de las personas más honradas, y de proporción, no sólo de las capitales, sino de los pueblos del distrito.

  • Al que hubiere nacido después de la feliz Independencia de nuestra nación, no obstarán sino los defectos personales, sin que pueda oponérsele la clase de su linaje; lo mismo deberá observarse con los que representen haber obtenido en los ejércitos americanos graduación de capitán arriba, o acrediten algún singular servicio a la patria.

  • Nuestros puertos serán francos a las naciones extranjeras con aquellas limitaciones que aseguren la pureza del dogma.

  • Toda persona que haya sido perjura a la nación sin perjuicio de la pena que se le aplique, se declara infame y sus bienes pertenecientes a la nación.


  • Se declaran vacantes los destinos de los europeos, sea de la clase que fuesen, e igualmente los de aquellos que de un medio público, e incontestable hayan influido en sostener la causa de nuestros enemigos.

  • Habrá una absoluta libertad de imprenta en puntos puramente científicos y políticos, con tal que estos últimos observen las miras de ilustrar y no zaherir las legislaciones establecidas.

  • Quedan enteramente abolidos los exámenes de artesanos, y sólo los calificará el desempeño de ellos.

  • Cada uno se respetará en su casa como en un asilo sagrado, y se administrará con las ampliaciones, restricciones que ofrezcan las circunstancias, la célebre ley Corpus Haves de la Inglaterra.

  • Se establecerán cuatro órdenes militares, que serán la de Nuestra Señora de Guadalupe, la de Hidalgo, la Águila y Allende, pudiendo también obtenerlas los magistrados, y demás ciudadanos beneméritos que se consideren acreedores a este honor.

  • Habrá en la nación cuatro cruces grandes respectivas a las órdenes dichas.

  • Habrá en la nación cuatro capitanes generales.

  • En los casos de guerra propondrán los oficiales de brigadier arriba, y los consejeros de guerra al Supremo Congreso Nacional, quien de los cuatro generales debe hacer de generalísimo para los casos ejecutivos y de combinación, investiduras que no confiera graduación ni aumento de renta que cerrará concluida la guerra y que podrá removerse del mismo modo que se constituyó.

  • Serán capitanes generales los tres actuales de la junta, aún cuando cesen sus funciones, pues esta creación no debe creerse inherente a la de vocal quedando a las circunstancias el nombramiento del cuarto americano. He aquí los principios sobre que ha de llevarse la grande obra de nuestra felicidad; está apoyada en la libertad, y en la Independencia, y nuestros sacrificios aunque grandes son nada en comparación con la halagueña perspectiva que se os ofrece para el último período de nuestra vida trascendental a nuestros descendientes.

Sentimientos de la Nación (1813):

  • Que funcionarán cuatro años los vocales turnándose, saliendo los más antiguos para que  ocupen el lugar los nuevos electos.

  • La dotación de los vocales será una congrua suficiente y no superflua, y no pasará por ahora de ocho mil pesos.

  • Que los empleos los obtengan sólo los americanos.

  • Que no se admitan extranjeros, si no son artesanos capaces de instruir, y libres de toda sospecha.

  • Que la patria no será del todo libre y nuestra, mientras no se reforme el gobierno, abatiendo el tiránico, substituyendo el liberal y echando fuera de nuestro suelo al enemigo español que tanto se ha declarado contra esta nación.

  • Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el  hurto.

  • Que las leyes generales comprendan a todos, sin excepción de cuerpos privilegiados, y que éstos sólo lo sean en cuanto el uso de su ministerio.

  • Que para dictar una ley se discuta en el congreso, y decida a pluralidad de votos.

  • Que nuestros puertos se franqueen a las naciones extranjeras amigas, pero que éstas no se  internen al reino por más amigas que sean, y sólo halla puertos señalados para el efecto,  prohibiendo el desembarque en todos los demás, señalando el 10 por ciento u otra gabela a sus mercancías.

  • Que las tropas extranjeras, o de otro reino, no pisen nuestro suelo, y si fuere en ayuda no estarán donde la Suprema Junta.

  • Que no se hagan expediciones fuera de los límites del reino, especialmente ultramarinas, pero [sí las] que no son de esta clase [sino para] propagar la fe a nuestros hermanos de tierra dentro.

  • Que se quite la infinidad de tributos pechos e imposiciones que más agobian, y se señale a cada individuo un cinco por ciento en sus ganancias, u otra carga igual de ligera, que no oprima tanto, como la alcabala, el estanco, el tributo y otros, pues con esta corta contribución, y la buena administración de los bienes confiscados al enemigo podrá llevarse el peso de la guerra y  honorarios de empleados.

Lo que pudo haber pasado en el ánimo de estos insurgentes para concebir planes distintos.}

Los contextos donde surgieron las ideas de estos proyectos fueron distintos, aunque como pudimos observar existieron muchas similitudes.  Dentro de los contextos se pueden considerar otras variables que pudieron cambiar el ánimo de estos personajes en busca de planes distintos, en cuanto a las propuestas económicas, políticas, sociales y cultuales para la organización de una nación, como por ejemplo: la religión, la formación personal de cada uno, su actividad económica, las ideologías e  intereses personales, etc. todos estos aspectos influyen en el diseño de proyectos de nación.



lunes, 21 de septiembre de 2015

La independencia de México en las aulas y como conocimiento de sociedad

En la escuela primaria se debe dar paso a los hechos de tipo social que le permitan a los alumnos concebir la historia como un proceso en el que existe una relación del pasado con el presente. En el tema de la Independencia de México, debemos ayudar a comprender los cambios y las permanencias que ahora viven los niños en su vida cotidiana. Es conveniente utilizar las ideas - conceptos que los niños construyen a partir de sus saberes previos y los que van adquiriendo a partir de lo trabajado en clase. Hacerles notar a los niños que gracias al movimiento de Independencia somos un país libre y mostrar los beneficios, 

En la escuela secundaria al enseñar el mismo tema de la Independencia de México, se deben considerar las siguientes competencias: Manejo de la Información Histórica, Comprensión del tiempo y el espacio histórico y la formación de una conciencia histórica para la convivencia.

Se puede hacer uso de la historia positiva para contar los hechos del movimiento de Independencia, platicarles de la vida de Hidalgo, Allende, entre otros personajes  especificar fechas, también podemos utilizar la historia critica. Es importante hacer uso de las Tic's para hacer una clase didáctica. Para reforzar podemos realizar visitas a museos.
En clases de secundaria el hacer uso de la metodología de situación - problema compuesta de: ruptura, misión, concepto clave y redacción.


Primero darle otra mirada a la situación problema ir más allá de lo conocemos, no quedarnos con lo que ya sabemos, buscar más información de ese momento histórico que vamos a trabajar para nuestra secuencia didáctica.

Entender las diferentes posturas de los protagonistas de ese momento histórico.
Con ese material planeamos nuestra secuencia didáctica: en primer lugar tiempo, la organización y la misión; enseguida las representaciones inclusive que los alumnos diseñen un vestuario ad hoc para la representación; el punto acerca del cuestionamiento y las indicaciones acerca de la animación.





No se trata tanto de hacer que los alumnos descubran los conocimientos históricos de forma autónoma, como un historiador, sino de organizar tareas que le familiaricen con acciones que facilitan la aplicación frecuente de este pensamiento creativo, un pensamiento que se abre, que hace propuestas, que cuestiona, que establece problemas o contradicciones, que busca soluciones, que interroga, que diseña posibles estrategias, que ve alternativas, que amplía, en fin, el abanico, la diversidad de posibilidades con el propósito de acotarlas y hacerlas converger hacia conclusiones más certeras después de los debates, la consulta de documentos o informaciones. Acciones que, lejos de las características de las que realiza el investigador, le permiten como a él ejercer el derecho de poser la question, y buscar significados en consecuencia, afrontando el conocimiento histórico como un problema a resolver, aunque obviamente no de la misma manera.

Los profesores de la enseñanza media superior debemos cuestionarnos acerca de la influencia que, en el proceso de enseñanza y aprendizaje, tiene nuestro planteamiento historiográfico, sobre la mayor o menor pertinencia didáctica de unos u otros; los caminos que utilizamos para que el alumno adquiera o construya un conocimiento y buscar aquellos que favorezcan la creatividad y la reflexión.
 Por otro lado, es importante tener siempre presente que nuestros estudiantes son adolescentes y que ello implica un grado madurativo que debemos tener en cuenta al enseñar la historia de la humanidad y, sobre todo, en el momento de incorporar recursos didácticos que favorezcan el aprendizaje a partir de actitudes reflexivas. No importa cuál sea el recurso que empleemos al momento de enseñar historia: libro de texto, manuales, obras diversas, ilustraciones, etcétera; el hecho, creemos, es que éste debe responder a una necesidad de explicar la historia desde un marco lo más amplio posible en el que se detecten y entiendan las complejas interrelaciones de la vida humana. 

domingo, 13 de septiembre de 2015

Abdicaciones y crisis terminal en la monarquía hispánica






La imagen de arriba es un preview de la línea de tiempo primera parte. Debido al tamaño de las imágenes se han creado en formato pdf. Por favor dar click en el siguiente link para descargar las dos líneas de tiempo completas. Saludos